Chistes...

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Un borracho que iba con su perra, y al ver un bar decide dejarla atada a un árbol y entrar a beber algo más.
En eso iba pasando un policía, y como la perrita estaba en celo, había muchos perros machos alrededor suyo.
El policía decide entrar al bar y pregunta:
-¿De quién es la perra del árbol?
El borracho contesta:
¡Es mía! El policía le dice:
Su perra esta en celo.
-¡No puede ser, si yo no le he dado motivos!, contesta el borracho.
Dice el policía:
No señor, quiero decir que su perra está alzada
-¡Pero no puede ser, si yo la deje en el piso!
-Señor,lo que le digo es que su perra está caliente.
Y el borracho dice:
– ¿Pero si yo la deje en la sombra?
El policía enfadado le grita:
– ¡Que su perra quiere tener relaciones sexuales!
Y el borracho le contesta:

-Pues proceda hijo, ¡yo siempre quise tener un perro policía!.
 
Se encontraban varios ancianos en una celebración por el aniversario del asilo y uno de ellos se levanta y anuncia:
– Cuando me muera quiero donar mis ojos.
Otro se levanta y dice:
– Cuando me muera quiero donar mi hígado.
Todo el mundo empieza a decir lo que va a donar cuando se muera.
Le llega el turno al último, un octogenario, y muy serio declara:
– Cuando yo me muera voy a donar mi pene.
Todos los presentes exclaman:
– ¡Que grande! que generosidad, que maestro, nadie nunca se había ofrecido para donar eso!
Todos gritaron:
– ¡Viva el buen señor que va a donar su pene!
Con el fin de felicitarlo, todos empiezan a gritar:
– ¡Qué se pare! ¡Qué se pare!
El viejito, con una sonrisa, dice:


– ¡Ay.. sí, se me para, no dono un carajo!
 
La Sra. Rodríguez contrata una nueva mucama con una bella cabellera rubia.
La primera mañana, la mucama aparece sin cabello y le dice a la señora:
Yo uso una peluca, porque nací completamente calva. No tengo un solo pelo en todo mi cuerpo, ni siquiera allá abajo.
Esa noche, la Sra. Rodríguez le cuenta a su esposo el caso de la mucama.
Este le dice:
Nunca he visto algo como eso. Por favor mañana, pídele que vaya a la habitación y te muestre.
Yo me escondo en el armario y así doy una mirada.
Al día siguiente, la Sra. Rodríguez le pidió a la chica, ambas se fueron a la habitación y la mucama se desnudó mostrándole.
Entonces dijo la mucama:
Yo nunca he visto una con pelo, porque no me muestra la suya.
La Sra. Rodríguez accedió, se quitó la ropa y le mostró.
Esa noche, la Sra. Rodríguez le dijo a su esposo:
– Espero que estés satisfecho; yo me sentí un poco apenada cuando ella me pidió ver la mía.
El esposo le dijo:


– ¿Tu crees que eras la única apenada?… Conmigo dentro del armario estaban mis tres compañeros de la partida de dominó.
 
Estos eran cuatro directivos de empresa, que estaban jugando al golf en el lujoso club local.
Al rato de estar jugando, uno de ellos comenta que necesita ir al baño y les pide que suspendan un par de minutos el partido.
Los otros, todos unos caballeros, no ponen inconveniente alguno y aprovechando el breve descanso, se ponen a charlar de sus cosas:
No es por presumir, pero a mi hijo le está yendo de película en el negocio inmobiliario.
Ha ganado tanto dinero este año, que hasta se ha permitido el lujo de regalarle un chalet a uno de sus amigos…
– Pues tampoco es por presumir, pero ya sabéis que mi hijo se ha dedicado al negocio del automóvil.
Está especializado en coches de importación y gana tanto dinero que hasta le regaló un Ferrari a uno de sus amigos…
– Pues deben ser los tiempos, porque el mío tiene una sociedad de Cambio y Bolsa y fijaros si le le estará yendo bien, que hasta le regaló a uno de sus amigos un paquete de acciones de las mejores…
En eso regresa el que se había ido apurado en el baño y los otros tres, antes de reanudar el juego y por educación, le preguntan por su hijo:
– Pues la verdad, mal -responde el cuarto directivo.
– Ya sabéis que desde pequeño me ha salido con tendencias homosexuales:
Ahora es una loca y trabaja en un salón de belleza.


Pero ha de ser bueno en lo que hace, porque uno de sus novios le ha regalado una casa, otro un Ferrari y otro un paquete de acciones de las más buenas.
 
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