Chistes...

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Tres locos en un desierto.

En cierta ocasión se encontraron tres locos en un desierto.

Llevaban varios días de recorrido y no habían encontrado nada para comer y mucho menos para beber.

Después de cuatro días, los tres locos encontraron un coche viejo en medio del desierto, uno de los locos pregunta:

– ¿Para qué nos puede servir este coche?

El segundo le contesta:

– Yo no sé, pero tiene que servir para algo.

A lo que el tercero le responde:

– Yo me voy a llevar un asiento para sentarme cuando me canse.

Le dice el segundo:

– Yo me voy a llevar el radiador para tomar agua cuando tenga sed.

El primer loco dice:

– Pues, yo me voy a llevar una puerta.

Y los otros locos le dicen:

– ¿Una puerta? ¿Y para qué?

A lo que el primer loco le contesta:

– ¡Para bajar los cristales cuando tenga calor!
 
Soy el que embarazó a su hija.
Un tipo llega a su casa y su hija adolescente le dice que tiene algo muy importante que contarle:
– Papá, estoy embarazada.
– ¡Ay, qué desgracia!
– Pues eso no es todo, el padre es negro.
– ¡Qué habré hecho yo para que me pase esta desgracia!
De repente se oye en la calle el rugir del potente motor de un Ferrari, se asoman y ven a un negro salir del coche, toca en la puerta y entra en el domicilio:
Buenas, mi nombre es Charlie y soy el que ha dejado embarazada a su hija. Pero no se preocupe pues voy a hacerme cargo del bebé.
Soy un importante empresario. Sólo por ser usted mi “suegro” le ingresaré un millón de dolares en su cuenta corriente.
En cuanto al futuro bebé, si es niño se llamará Charlie como yo y le haré heredero de mi cadena de hoteles, si es niña se llamará Antonia, como su madre, y heredará mi cadena de peluquerías y si por alguna razón, que no quiera Dios, no nace…
Interrumpe el padre diciendo:
-¡Pues te la tiras otra vez a mi hija!
 
La vida miserable que llevo
Cuando yo nací, el médico fue a la sala de espera y le dijo a mi papá:
Hicimos lo que más se pudo, pero nació.
El médico en vez de darme una nalgada, ¡Nos cagó a golpes a mi mamá y a mí!
Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo..
Aunque a veces, decidía ignorarme y entonces me daba la espalda.
Vengo de una familia estúpida: en la guerra civil mi padre luchó por los extranjeros.
Mi padre era imbécil.
Trabajaba en un banco… hasta que enrejaron la plaza.
El último deseo de mi padre moribundo fue que me sentara en su regazo: estaba en la silla eléctrica.
Pronto me di cuenta de que mis padres me odiaban:
Mis juguetes para la bañera eran una tostadora y una radio.
Aprendí a caminar a los 3 meses, ¡porque era tan feo que nadie me quería cargar!
Cuando tenía 5 añitos, un día me perdí.
Le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres.
Me contestó:
“¡No lo sé! Hay demasiados sitios donde se pueden esconder”.
Trabajé en una tienda de animales. La gente no paraba de preguntarme cuánto iba a crecer.
Pero peor fue cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron a mi madre un trozo de mi dedo y mi madre dijo que quería más pruebas.

Una vez me encontré a las autoridades sanitarias. Me ofrecieron un cigarrillo.
Un día me llamó una chica a casa diciéndome:
“Ven a casa, no hay nadie”.
Cuando llegué a su casa no había nadie.
A mi mujer le gusta hablar conmigo después del s3xo. El otro día me llamó a casa desde un hotel.
Una vez ingerí un frasco entero de tranquilizantes.
El doctor me dijo:
“Tómese una copa y acuéstese un poco”.
Me iba a suicidar tirándome desde un décimo piso. Mandaron un cura para ayudarme.
Sus palabras de ánimo fueron: “Preparados, listos…”
Luego, fui al psiquiatra y me dijo que me estaba volviendo loco.
Yo le dije que quería una segunda opinión y me gritó:
“De acuerdo, ¡¡¡usted también es feo!!!
 
Acusado de asesinato en Washington
En un tribunal de Washington donde una persona estaba siendo juzgada por asesinato.
Hay una fuerte evidencia que indica culpabilidad; sin embargo, no se encontró el cadáver.
En la declaración final de la defensa, el abogado, sabiendo que su cliente es culpable y que probablemente lo condenarán, recurre a un ingenioso truco.
“Señoras y señores del jurado, tengo una sorpresa para todos”, dice el abogado mientras mira su reloj.
“Dentro de 1 minuto, la persona que se presume muerta en este caso ingresará en este tribunal”, dice, y mira hacia la puerta del tribunal.
El jurado, algo aturdido, todos miran ansiosos.
Un minuto pasa. No pasa nada.
Finalmente, el abogado dice:
“En realidad, inventé la declaración anterior. Pero todos miraron con anticipación. Así que, por lo tanto, existen dudas razonables de que alguien fuera asesinado e insisto en que mi cliente sea declarado inocente”.
El jurado, claramente confundido, se retira a deliberar. Muy pocos minutos después, el jurado regresa y un representante pronuncia un veredicto de culpabilidad.
“¿Pero cómo?” pregunta el abogado.
“Será un error, los vi a todos mirando hacia la puerta”.
Responde el representante de jurado : “Oh, sí todos miramos, pero su cliente no lo hizo”.
 
El rey que quería pescar
Había una vez un rey que quería ir a pescar. Llamó al meteorólogo real y preguntó por el pronóstico del tiempo para las próximas horas.
El meteorólogo le aseguró que no había ninguna posibilidad de lluvia en los próximos días. Así que el rey fue a pescar con su esposa, la reina. En el camino se encontró con un granjero que iba en su burro. Al ver al rey, el granjero le dijo:
Su Majestad, debe regresar al palacio de inmediato porque en poco tiempo una gran cantidad de lluvia caerá en esta zona.
El rey hizo caso omiso confiando en su pronosticador profesional del tiempo. Así que siguió su camino.
Poco tiempo después una lluvia torrencial cayó del cielo.
El rey y la reina quedaron totalmente empapados y su séquito se rió al verlos en ese estado tan vergonzoso.
Furioso, el rey regresó al palacio y dio la orden de despedir al profesional. Entonces convocó al granjero y le ofreció el prestigioso y muy bien pagado trabajo de pronosticador real.
Pero el granjero le contestó:
– Su Majestad, no sé nada de previsiones, obtengo mi información de mi asno, si veo las orejas de mi asno caer, significa con certeza que lloverá.
Así que el rey contrató al burro. Y así comenzó la práctica de contratar burros para trabajar en el gobierno y ocupar las posiciones más altas e influyentes.
 
Multa por exceso de velocidad
Un conductor estaba apurado para llegar a una reunión de trabajo y comienza a acelerar por la autopista, sintiéndose seguro en una flota de autos que viajaban a la misma velocidad.
Sin embargo, cuando pasaba por un control de velocidad, fue atrapado con un detector de velocidad infrarrojo y escuchó el sonido de una sirena y luces intermitentes.
Maldiciendo su suerte, el hombre supo de inmediato lo que se avecinaba, por lo que dismuyò la velocidad y se detuvo.
El policìa de tránsito salió del auto, muy tranquilo, y caminó hacia el automóvil del hombre.
Entregó la multa por exceso de velocidad, escribió su firma y estaba a punto de irse cuando el hombre le preguntó:
“Oficial, sé que iba muy rápido, pero no creo que sea justo; había muchos otros autos a mi alrededor que iban tan rápido como yo, ¿por qué solo yo recibí la multa? “
El policía le preguntó: ¿Alguna vez ha ido a pescar?
“Ummm, si…” contestó el conductor sorprendido.
El oficial sonrió y agregó:
¿Alguna vez atrapaste todos los peces?
 
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