Chistes...

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– Una mujer se muere. Al llegar al cielo, San Pedro no está y se entretiene mirando por las rejas
. Allí ve un gran banquete, con todos sus familiares y amigos que murieron ya.
– ¡Hola, que bien! ¡Hola, estábamos esperándote!
– En esto que llega San Pedro y la mujer le pregunta:
– Que sitio tan estupendo, ¿Qué tengo que hacer para entrar?
– Tienes que deletrear una palabra.
– ¿Qué palabra?
– Amor. La mujer la deletrea correctamente, y entra.
– Al cabo de los meses, San Pedro le pide que le cubra el puesto por unas horas.
Estando ella de guardia, llega su marido.
– Hombre, ¿Qué tal, cómo te ha ido?
– Pues bastante bien.
Me casé con la maciza de la enfermera que te cuidaba mientras estabas enferma, me tocó la lotería y vendí nuestra casita y me compré una mansión, estaba de vacaciones en el caribe, haciendo ski acuático, y aquí estoy.}
– ¿Qué tengo que hacer para entrar?
– Tienes que deletrear una palabra. –
¿Cuál?

Checoslovaquia.
 
Una señora llama a un periódico para publicar un aviso fúnebre:
– Mire quiero anunciar la muerte de un señor.
– OK, deme el nombre
– Ricardo García.
– ¿Edad?
– 45 años. – OK
¿Qué parentesco tiene con usted?
– Es mi marido. – Ah, lo siento, señora! Eh,… por favor,
¿me da la fecha de la defunción?

– A partir de mañana a cualquier hora, ¡Cuando aparezca el desgraciado este!
 
Tras una fuerte discusión, mi marido y yo dejamos de hablarnos durante varios días.
Por fin, al tercero, me preguntó dónde estaba una de sus camisas.
—¡Vaya! —respondí
—. Conque ahora sí me diriges la palabra.
Él se quedó mirándome con expresión confundida y dijo:
—¿De qué estás hablando?
—Qué, ¿no te has dado cuenta de que llevamos tres días sin hablarnos?

—No. Sólo pensaba que nos estábamos llevando bien.
 
Una mujer le está friendo unos huevos para el desayuno a su marido, cuando de pronto, este entra en la cocina y dice:
– ¡Cuidado, cuidadooo!!¡Ponle un poco mas de aceite, por Diosss!!
¡¡¡Estás cocinando demasiados al mismo tiempo!!!
¡Demasiados!¡Dales la vuelta!!
¡Dales la vuelta ahora!!!
¡Necesitamos más aceite, por Dios!
¿Dónde vamos a conseguir mas aceite?
¡Se van a pegaaaarr!
¡Cuidadooo, cuidadooo, dije cuidadoooooo!
¡Nunca me haces caso cuando cocinas, nunca!
¡Cuidado, dales la vuelta!
¡Rápido!
¡Estás loca!!! ¿Perdiste la cabeza?
¡No te olvides de echarles saaalll!!!!
¡Sabes que siempre te olvidas de la sal, usa la sal, usa la maldita saalll!
La mujer lo mira con asombro y le dice:
– ¿Qué te pasa? ¿Crees que no puedo freír un par de huevos?
El marido sonríe y contesta calmadamente:

– Solo quería mostrarte lo que se siente cuando voy conduciendo contigo en el auto.
 
Un hombre que va al otorrinolaringólogo y le dice:
Mire doctor vengo porque tengo un problema.
– ¿Qué le ocurre?
– Lo que pasa es que mi esposa está mal del oído, no oye muy bien, creo que se está quedando sorda.-
Y ¿dónde está su esposa?
– Aquí está el problema doctor, que no quiere venir, que dice que son manías mías, que yo estoy loco, que ella está bien.
– Pero si no me trae a su esposa ¿cómo quiere que le haga un diagnóstico?
– Doctor, piense algo, porque estamos a punto de separarnos y yo la quiero mucho y no desearía perderla.
– Mire…, no sé,… lo único que se me ocurre es que cuando usted llegue a casa la llama por su nombre y la va llamando mientras se acerca hasta que ella le oiga y cuando ella le conteste, mide la distancia que hay entre usted y ella y así podré saber el grado de sordera que padece.
– ¡Gracias doctor ha salvado usted un matrimonio!
El hombre llega a casa y nada más abrir la puerta grita:
AMPARO… silencio.
Pasa al recibidor y vuelve a gritar:
AMPARO…. nada.
Desde el pasillo de nuevo:
AMPARO… nada.
Entra en el salón e insiste:
AMPARO… silencio total.
Por fin entra en la cocina, la mujer estaba preparando un guiso y se coloca a la espalda de ella, a un palmo del cogote y la grita: AMPARO
Y ella le responde:

– ¡Que coño quieres, te he contestado ya cuatro veces, hombre!
 
Se sienta a una mesa del restaurante un matrimonio y él le dice a su esposa:
– Cielo de mi vida, vas a beber algo?
– Razón de mi existencia, que quieres de plato de entrada?
– Mi amor eterno, te gustaría una langosta especial de la casa?
– Querida de mi alma, quieres servirte algo más? Y así se dirigía a ella con expresiones similares durante toda la hora de la cena. Se levanta el y se dirige al mozo:
-¿Me podría dar la cuenta? El camarero le responde:
– Permitame usted una pregunta, qué maravilla que trate así a su señora todo el tiempo… ¿Cuántos años de casado llevan ustedes? – Veintisiete años, responde el señor.
– Realmente es un placer ver tratarse un matrimonio así, luego de tantos años. Sorprendido el cliente, le responde:
– Usted no lo entiende, hace ocho años que me olvidé del nombre!
 
Le dice una esposa a su marido:
-¡Me amas sólo porque mi padre me dejó una fortuna..!
Y el marido le contesta:
-¡No, querida…yo te amaría sin importarme quién te la dejó….!

 

Del blog

¿Ha terminado la locura de añadir tantas cámaras a los móviles?

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